Desde el inicio de los tiempos, el saber convencional, que suele llevar una dirección específica y se maneja por unas normas definidas (probablemente escritas), ha sufrido espasmos que han llevado a algunos practicantes a buscar caminos alternos, vías no transitadas o soluciones disruptivas en todos los saberes humanos y a eso no ha escapado la búsqueda de la salud, explorando alternativas a lo planteado por el camino común: así han surgido desde la homeopatía hasta la meditación, pasando por la retroalimentación biológica – biofeedback – o la dieta cetogénica, abarcando una gran cantidad de opciones para satisfacer a aquellos que por uno u otro motivo, no se sienten a gusto con la solución planteada y que quieren recorrer otras vías, tal vez, más amables o menos tóxicas o, simplemente, distintas. La Medicina Alternativa busca sustituir una forma de curación por otra más acorde con el pensamiento u objetivos del usuario, en todos los ámbitos del manejo de la salud, no hace alusión a una actividad específica de salud, sino más bien a un amplio conjunto de actividades orientadas por otros intereses.