¿Cómo así que perder dientes es perder un poco de cerebro (o corazón)?

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Cuando escuchamos el concepto de simbiosis en las clases de biología en secundaria, probablemente nos pareció que era un asunto limitado al libro y ya, pocas veces nos percatamos que un porcentaje nada despreciable de las células que creemos nuestras no son más que microorganismos que nos acompañan en nuestro diario vivir y en, prácticamente, todos los rincones del organismo. El microbiota intestinal es el ejemplo más reconocido, pero pocas veces nos detenemos a pensar en aquellos microbios que residen en nuestra boca y que, al igual que los del intestino, pueden ser determinantes de salud o colaboradores vigorosos de enfermedades de muy diversos tipos. Hasta ahora se ha mencionado con frecuencia que algunos tipos de bacterias presentes en la boca, cuando hay una pobre salud oral: caries, enfermedad periodontal, encías inflamadas, pueden estar relacionadas con variadas afecciones, no sólo del corazón, sino del cerebro, lo que ha llevado a proponer varias teorías, que incluyen:

  • Las bacterias que infectan las encías y causan inflamación e infección alrededor de los dientes, también viajan a los vasos sanguíneos en otras partes del cuerpo donde causan inflamación y daño a los vasos sanguíneos; pueden facilitar la formación de minúsculos coágulos y llevar así a ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares, los llamados derrames. Apoyando esta idea está el hallazgo de restos de bacterias orales dentro de los vasos sanguíneos ateroscleróticos lejos de la boca.
  • Pero también se pudiera pensar que, en lugar de las bacterias ser causa del problema, es la respuesta defensiva del cuerpo, la inflamación, lo que desencadena una cascada de daño vascular en todo el cuerpo, incluidos el corazón y el cerebro[1].

Por si fuera poco, hay varios estudios que han vinculado la presencia de estas mismas bacterias en la boca, con enfermedades como artritis reumatoidea y tensión arterial alta[2], sin dejar de lado la creciente sensación de que, por lo menos, facilitan el desarrollo de enfermedades como Alzheimer, ateroesclerosis (endurecimiento de los vasos sanguíneos por “cáscaras” de grasa pegada a la pared), entre otras.

Estas observaciones hacen de la mayor importancia el que el médico tenga como aliado importante, al odontólogo, no sólo para ver los dientes sino en una visión más amplia del conjunto[3], una visión de estomatología que contemple, incluso, las características mecánicas de la mordida, la posición de mandíbula y cabeza, responsables de no pocos vértigos, problemas de equilibrio, sorderas y ruidos de los oídos.


Dr. Giovanni Zapata Gutiérrez
Especialista Terapias Alternativas
Nutrición Terapéutica

[1] https://www.health.harvard.edu/diseases-and-conditions/gum-disease-and-the-connection-to-heart-disease

[2] Eva Muñoz Aguilera, Jean Suvan, Jacopo Buti, Marta Czesnikiewicz-Guzik, Aline Barbosa Ribeiro, Marco Orlandi, Tomasz J Guzik, Aroon D Hingorani, Jose Nart, Francesco D’Aiuto, Periodontitis is associated with hypertension: a systematic review and meta-analysis, Cardiovascular Research, Volume 116, Issue 1, 1 January 2020, Pages 28–39, https://doi.org/10.1093/cvr/cvz201

[3] Fiorillo L.; Oral Health: The First Step to Well-Being, Medicina 2019, 55(10), 676; https://doi.org/10.3390/medicina55100676


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