Cuando crece la cintura… se pierde la cabeza

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Investigaciones recientes señalan que el deterioro del cerebro, como en la Enfermedad de Alzheimer, es una forma de diabetes inducida por la mala alimentación.
La buena noticia es que despedirse de gaseosas, donas, carnes, papas fritas y procesados ayudan a que mantengas una mente intacta hasta que tu cuerpo dure.

Solíamos pensar que había dos tipos de diabetes: Tipo 1, con el que se nace, y el Tipo 2, que “se adquiere”. Este último es causado, entre otros factores, por comer en exceso, lo que lleva en primer lugar a obesidad y luego, a la diabetes.

Desde 2005, la conexión entre la mala alimentación y la enfermedad de Alzheimer es cada vez más convincente y las cifras lo han venido probando con más de 30 millones de afectados en el mundo y 200.000 en Colombia. Esta enfermedad es responsable de más del 60% de las demencias en adultos mayores.

Permítenos explicar un poco el proceso: el proceso digestivo pone azúcar (glucosa) en la sangre, que es el combustible de las células. Ese azúcar surge no sólo de la que se consume sino también de las harinas presentes, por ejemplo en panes, galletas, yuca, papa, etc. La insulina avisa a las células para que tomen azúcar de la sangre, pero ellas pueden guardar muy poco. El resto de azúcar que está en la sangre toca guardarlo en el hígado, y cuando ya no le cabe más, se almacena en forma de grasa.

La diabetes tipo 2, la más común, es crónica y es especialmente frecuente en las poblaciones que consumen en exceso alimentos procesados industrialmente. La diabetes hace que tus células no pueden recuperar la glucosa de la sangre, ya sea porque el páncreas no produce suficiente insulina o las células del cuerpo se “hacen las sordas” e ignoran cuando la insulina las llama a comer. (Eso es lo que se llama “resistencia a la insulina”.)

Cuando se toman bebidas azucaradas, panes, bizcochos y similares o repetidamente comes comida chatarra – hay permanentes llamados a las células para que tomen azúcar de la sangre – todo lo mencionado se vuelve azúcar – y las pobres células abrumadas, dicen: “¡Déjame en paz” y ya no le paran bolas a esos llamados, es decir, se vuelven resistentes a la insulina. Pero la insulina es terca e insiste produciendo más para obligar a las células a escucharla pero, para empeorar las cosas, todos los niveles elevados de insulina son malos para sus vasos sanguíneos, incluidos los del cerebro, los hace ponerse tiesos. Pero llega el momento además que el páncreas se agota y empieza a producir menos insulina.

El hecho de que la enfermedad de Alzheimer puede estar asociada con bajos niveles de insulina en el cerebro es la razón por la cual un número creciente de investigadores han empezado a llamarla diabetes tipo 3 o diabetes del cerebro.

Para enredar aún más las cosas, como la diabetes se suele asociar a otros problemas metabólicos como colesterol y triglicéridos elevados, la medicina convencional, administra a los pacientes medicamentos para bajarlos, pero estos medicamentos tienen como efecto colateral, afectación directa del cerebro, con más pérdida de memoria y función.

Dr. Giovanni Zapata Gutiérrez
Especialista Terapias Alternativas
Nutrición Terapéutica

Referencias bibliográficas:
OMS – Demencia
NIH: Relative Intake of Macronutrients Impacts Risk of Mild Cognitive Impairment or Dementia and The Whitehall II Cohort Study;
Rhode Island Hospital: A Link Between Brain Insulin Resistance and Neuronal Stress in Worsening Alzheimer’s Disease


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