Estoy enfermo… ¿hago ejercicio o no?

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Esta es una revisión que viene haciéndose desde 2006, se ha actualizado para incluir estudios recientes. Durante los últimos20 años se ha venido acumulando evidencia sobre la utilidad del ejercicio en el tratamiento de varias enfermedades crónicas, que no se manifiestan primariamente como afecciones del aparato locomotor.

Se seleccionaron diferentes estudios y ensayos controlados para realizar la revisión y se comprobó que el ejercicio puede ser el tratamiento primario en muchas enfermedades crónicas ya que resulta igual de eficaz que las medicinas y en algunas ocasiones, más eficiente y con menos efectos secundarios.

Las 26 enfermedades, cuya medicina puede ser el ejercicio adecuando la actividad a cada una de ellas son:

Enfermedades psiquiátricas:

La depresión es una causa común e importante de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. La depresión se trata comúnmente con antidepresivos y / o terapia psicológica, pero algunas personas pueden preferir enfoques alternativos como el ejercicio. Los estudios muestran una asociación inversa entre el estado físico y los síntomas de depresión (Thirlaway y Benton, 1992; Galper et al., 2006; Tolmunen et al., 2006). Un estudio encontró que la actividad física regular se asoció con una menor incidencia de depresión (Paffenbarger et al., 1994). Otro estudio indica que estar en buena forma física previene la depresión (Sui et al., 2009). Más recientemente, otro estudio prospectivo sugiere que la baja forma física está más fuertemente asociada con la aparición de síntomas depresivos elevados que la gordura (Becofsky et al., 2015). Se cree que el efecto positivo sobre la depresión es multifactorial (Salmon, 2001).

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En el mundo occidental el ejercicio físico se considera parte de un estilo de vida saludable y las personas deprimidas que hacen ejercicio con regularidad pueden esperar comentarios positivos de sus medio ambiente y contacto social (Scott, 1960). La intensidad hace que sea difícil pensar o preocuparse excesivamente, y la actividad física se puede utilizar como una distracción de los pensamientos tristes. Las personas deprimidas a menudo sufren de fatiga y sienten que la vida es insuperable, lo que puede llevar a inactividad física, pérdida de aptitud y, por lo tanto, aumento de la fatiga. La actividad física aumenta la aeróbica capacidad y fuerza muscular y, por tanto, bienestar físico. Los cambios que ocurren durante la actividad física pueden tener un efecto sobre el estado de ánimo. Esto se aplica, por ejemplo, a la cantidad de beta-endorfinas y concentraciones de monoaminas (Mynors-Wallis et al., 2000).

Algunos las personas deprimidas sufren de ansiedad con un sentimiento de confusión interior. Durante la actividad física, el corazón la frecuencia aumenta y se produce la transpiración. Experimentar estos cambios fisiológicos en el contexto de la normalidad la actividad física puede dar al individuo deprimido la significativa percepción de que un pulso alto y sudoración no son peligrosos. El ejercicio estimula el crecimiento de nuevas células nerviosas y liberación de proteínas conocidas por mejorar la salud y supervivencia de las células nerviosas. La actividad tiene un efecto positivo directo sobre el hipocampo. Las personas con depresión tienen un volumen hipocampal reducido (Campbell et al., 2004) y el tratamiento con antidepresivos permite la formación de nuevos células en el hipocampo (Manji et al., 2000). Cuándo ratas hacen ejercicio, su hipocampo crece (Bjornebekk Enfermedades neurológicas: demencia, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple.

  • Enfermedades metabólicas: adiposidad, dislipemias, síndrome metabólico, síndrome de ovario poliquístico, diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2.
  • Enfermedades cardiovasculares: hipertensión, enfermedad coronaria, apoplejía cerebral, insuficiencia cardíaca y claudicación intermtente.
  • Enfermedades pulmonares: EPOC, asma y fibrosis quística.
  • Enfermedades musculo- esqueléticas: osteoporosis, artrosis, dolor de espalda y artritis reumatoidea.
  • Cáncer.

Con la revisión, no sólo se ha probado que el ejercicio resulta la mejor medicina de estas 26 enfermedades crónicas, sino que además, se ha realizado un resumen del mecanismo de acción de la actividad y del tipo de entrenamiento adecuado para cada una de ellas.

Se trata de un completo metaanálisis que nos muestra una vez más que el ejercicio no sólo ayuda a prevenir sino también a tratar diferentes enfermedades, de forma eficiente, con menos efectos secundarios y con más efectos colaterales beneficiosos.

Por lo tanto, si aun nos faltaban razones para movernos con regularidad, éste estudio suma muchas para no dejar de practicar ejercicio.

Dr. Giovanni Zapata Gutiérrez
Especialista Terapias Alternativas
Nutrición Terapéutica


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